lunes, 26 de mayo de 2014

"El celemín de trigo"

Había en un pueblo un molinero que medía el trigo que compraba con una medida que cabía un celemín, pero que era un poco mayor de la medida justa, y con eso les robaba un poco de trigo a los vendedores en cada medida.

Y tenía en su casa dos graneros grandes llenos completamente de trigo. Llegó el tiempo de la Pascua y se fue a confesar. Hizo un buen examen de conciencia y vio que no tenía que acusarse más que de estar midiendo el trigo con un celemín un poquito grande.

Y cuando llegó en su confesión al punto en que le preguntó el señor cura:

_ ¿Has hurtado alguna vez?

Dijo el molinero.

--Yo, nunca. Lo único que hago es que tengo un celemín un poco grande y como compro trigo, pues en cada medida me queda un poco de ventaja.

--Pues eso es hurtar. Y como todo lo que es hurto hay que restituirlo, y no vas a saber ni cuánto ni a quién se lo has de devolver, te vas a hacer otro celemín que le falte para la medida justa tanto como le sobraba al grande, y con eso vendrás a restituir todo lo que has hurtado.

El molinero prometió hacerlo así, le absolvió el señor cura, y al día siguiente ya se había hecho un celemín más pequeño.

Conque le llevó trigo un vendedor, se lo midió con el celemín nuevo, y se lo tuvo que pagar un poco más caro, porque había subido el precio del trigo.

Vino otro vendedor, también se lo midió con el celemín nuevo y se lo tuvo que pagar más caro, porque había subido otro poco más.

Y al año siguiente, cuando se volvió a confesar, le dijo el señor cura:

--¿Te hiciste el celemín más pequeño?

--Sí, señor, al otro día de confesarme hice un celemín más pequeño.

--¿Y lo has empleado todo el año?

--Sí, señor: pero lo que pasa es que después de comprar el trigo a dos que me lo vinieron a vender, como el trigo estaba cada día más caro, pensé que me convenía vender todo el trigo, y lo he vendido todo con el celemín pequeño.


Usada sobre todo para cereales y semillas. En Castilla, equivalía a poco más de 4,6 dm³ (litros).


martes, 20 de mayo de 2014

"El ángel de los niños"



Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:

- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy. - Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando y que te cuidará.

- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz. - Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

-¿Y cómo entender lo que la gente me habla, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? - Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo? - Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.

- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá? - Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.

- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor. - Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando...

-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!. ¿Cómo se llama mi ángel?

- Su nombre no importa, tu le dirás : MAMÁ