martes, 29 de noviembre de 2016

Leyenda del Suspiro del Moro


Encumbrada en lo más alto del cerro de La Sabika, y ocupándolo en su mayor parte, se yergue soberana y monumental sobre Granada, y bajo el lema nazarí: “Sólo Alá es vencedor”, La Fortaleza Roja, la ciudad real amurallada de Alhambra.


La Alhambra, ciudad palatina andalusí, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto al Generalife, por el comité de la UNESCO, el 2 de noviembre de 1984. Cinco años más tarde, se añadió a esta denominación el Albaicín, que constituye uno de los barrios antiguos de Granada. Recientemente, la Alhambra ha sido propuesta para ser nombrada una de las 7 Maravillas del Mundo, pero quedó a las puertas. Sin embargo, por su extraordinaria belleza y su estado de conservación, bien pudiera crearse, para ella, la categoría de octava maravilla.


Voy a contaros varias leyendas sobre esa maravilla.


Cuenta la leyenda que Boabdil (Mohamed Abu Abdalahyah), un pacifista y el último rey de los moros, se rindió en Granada sin luchar contra el Rey Fernando y la Reina Isabel de España en 1492. Tras arrebatar los Reyes Católicos el último reducto de la dominación musulmana a Boabdil ; el rey moro y su séquito fueron desterrados de Granada. Los monarcas Católicos exiliaron a Boabdil e inmediatamente izaron la bandera de la España cristiana sobre la Alhambra, señalando el fin del último reino musulmán de la Península. Se les cedió un pequeño territorio en las áridas Alpujarras, donde aguantarían aún unos años.

Camino a su destierro, Boabdil no se atrevía a girar la mirada hacia Granada, y sólo cuando estuvo lejos, hizo una pausa en su camino, sobre la colina conocida por El Suspiro del Moro, y observando por última vez su palacio y la bella ciudad que había perdido, suspiró, y rompió a llorar. Su propia madre, Ayesha, llena de sorpresa y furia, le reprochó sus lágrimas exclamando: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".


No es difícil entender el porqué del llanto de Boabdil. Las lágrimas que derramó eran la constatación de que iba a abandonar un paraíso en la Tierra.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Dip



El dip es un ser mitológico catalán. Una especie de perro vampirico, malvado y peludo, un emisario del demonio.
La leyenda surgió en el municipio catalán de Pratdip, en la provincia de Tarragona y el nombre significa justamente en castellano “prado de dips”. Ésta leyenda se remonta, como mínimo, al siglo XVI. En el retablo de Santa Marina de Pratdip, del 1602, ya se ven imágenes de estos perros-vampiro. También estaban presentes en un altar de la capilla de Santa Marina, una ermita cercana de 1730 recortados sobre un fondo de oro. Lamentablemente ese retablo fue destruido y tan solo quedan unas fotos.

Según la leyenda, los dips eran unos perros de pequeño tamaño que se caracterizaba por encontrarse rengo de una pata por lo que la imaginación popular los representa cojos o faltos de una pata delantera, aunque en representaciones actuales presentan las cuatro patas intactas. Sólo salían de noche y en la oscuridad destacan sus ojos feroces e intimidantes y su cola es larga e enhiesta.

Atacaban y chupaban la sangre del ganado y también de las personas que deambulaban por las calles a horas intempestivas, especialmente borrachos noctámbulos que iban a las tabernas del pueblo. No hay pruebas fehacientes, ni testigos documentados. Se cree que esta leyenda sólo pretendía asustar a los alcohólicos del pueblo y evitar así que se dedicaran a vagar de noche.