jueves, 19 de julio de 2012

Cuento de verano(Las Brujas)


Hoy el anciano le va a contar historias de las brujas de Cantabria, y Cecilia está muy ilusionada pues este verano la esta gustando mucho por disfrutar con sus amigos , pero sobre todo por las leyendas del anciano.
Las brujas.



Se trata de brujas voladoras que tienen poder entre los mortales durante el tiempo que transcurre alrededor de la media noche (también llamada "hora bruja") y los primeros brillos del alba. Es decir, hasta que el sol ahuyenta los malos espíritus o se rezan las primeras oraciones del día.
Las brujas de la montaña no son hechiceras, ni encantadoras, ni adivinas: se cree en estos tres fenómenos, pero no se las odia; al contrario, se las respeta y se las consulta.

 Todos los sábados del año, por la noche, las brujas montañesas salen volando chimenea arriba, montadas en escobas o transformadas en cárabos, rumbo a Cernégula, pueblo de la provincia de Burgos, donde celebran sus reuniones y sus ritos, las brujas allí reunidas se untan con un compuesto a base de hierbas frías, hierba mora, mandrágora y otras hierbas que producen visiones agradables.


Cuando regresan de sus reuniones en Cernégula se reúnen en cónclave; en él se exige a todas las brujas cántabras que relaten cuantas maldades hayan cometido durante la semana. Tales encuentros no llegan a ser akelarres, tan solo son pequeñas reuniones.
Pero las brujas montañesas también son curanderas: hacen mezclas de hierbas a todos los enfermos que confían en ellas, hacen el mal por las noches a los niños y a las embarazadas; atizan los incendios y sueltan el ganado de los establos. Por ello algunas veces, el pueblo se beneficia de sus artes.

Un elemento fundamental para ellas es la escoba, en la cual se montan por la noche recorriendo todos los pueblos de Cantabria y sembrando el mal en ellos y provocando el enojo de todos sus habitantes. También se les atribuyen poderes sobre los cambios del clima, por eso, cuando cae una fuerte tormenta y seguidamente sale el sol, es un presagio de que va a caer otra tormenta. A ese sol se le llama "sol de brujas"

miércoles, 18 de julio de 2012

Cuento de verano(La Moza del Agua)





Hoy Cecilia al levantarse por la mañana decidió ayudar a su madre en los quehaceres de la casa, cuando terminó se recogió en su dormitorio para estudiar un rato pues su francés no es  muy bueno y debe mejorarlo , en el próximo curso será  muy importante para ella, sus padres empiezan  a trabajar en Marsella pues en España no tienen trabajo.
Visitó al anciano y este le comentó que su historia era sobre la Moza del Agua.

Habitan en los manantiales y remansos de los ríos. Son pequeñísimas y lucen una estrella sobre la frente... Descalzas, con capas de plata, cada alborada, salen a tender las madejas de oro que hilan por la noche...

Son unas muchachitas que viven en suntuosos palacios en algunas fuentes y ríos de Cantabria. Por su hermosura y riquezas se parece a las Anjanas, pero las mozas del agua no tienen tantos poderes, pero son riquísimas.

Son muy pequeñitas y se cubren con capitas de hilo de oro y plata. Tienen rubias las pestañas, las cejas y el pelo, que recogen en largas trenzas. En la mano derecha llevan unos anillos blancos y en la muñeca izquierda un brazalete de oro con franjas negras.
Los días de sol salen del agua y extienden sobre la hierba para que se sequen unas madejillas de hilo de oro que han hilado durante toda la noche en sus palacios. Pues las mozas del agua nunca duermen. Mientras las madejillas se secan, se cogen de la mano, y en corros cantan y bailan llenas de alegría. Mientras van bailando, brotan de cada pisada unas florerillas que flotan en el aire como la espuma. Se dice que si alguien consigue coger una antes de que se deshaga, será feliz toda la vida.

Cuando las madejas están secas, las recogen y se disponen a volver a sus palacios sumergidos, pero a veces, hay algún joven que coge un cabo suelto de una de esas madejas. Entonces las mozas del agua tiran todas juntas de la madeja y arrastran al muchacho al agua, pero éste no se ahoga, sino que ellas le llevan a su palacio y allí tiene derecho a elegir a la más bella y casarse con ella. Ahora ya pertenece al reino de las aguas y no volverá a tierra más que una vez, el día más largo del año. Sale de las aguas con su esposa y con ella recorre los senderos de los bosques, dejando junto a un árbol o encima de una roca un anillo, un broche o un collar.
Estas joyas son invisibles para todos, excepto para las doncellas virtuosas, de modo que éstas enseguida ven las joyas y las guardan durante toda su vida, pues son una especie de talismán que les confiere la cualidad de curar cualquier enfermedad con el agua de un río o de una fuente.

La mayor parte de las curanderas que quedan en Cantabria deben sus dones a una de estas joyas que encontraron  en su juventud.