lunes, 30 de julio de 2012

Cuento de verano(La magia del eclipse)





 El día del eclipse volví al bosque para intentar contactar con el hada, para encontrar la aventura o desventura de salir de uno mismo, a lo posible o lo imposible de verla. Esa capacidad que quizá algunos tengamos en exceso.

 Me fui con el poema prometido a la Anjana un tanto escéptico. Yo sólo creo que existen cuando las buscas de corazón, más allá de la realidad que vemos con nuestros ojos. No obstante me parecía una locura llevar un poema, como si fuera una carta de amor a la luna, pero, por otra parte en esa locura intentaba evadirme del  mundo de los mayores, donde a penas se razona, lo increíble de la  realidad de este mundo civilizado.

 Yo no sé dónde hay más duendes, si fuera o dentro del bosque; casi prefiero la inocencia, me decía yo, cuando subía por la empinada montaña. Me iba adentrando poco a poco entre la vegetación. El cielo con abundantes nubes, hacía que el sol fuera apareciendo intermitentemente, el bosque me parecía un buen refugio, una defensa contra el mundanal ruido.

 Las alturas te van dando más higiene mental, para el verdadero sentido común. Quizá, ocurren hechos tan reales cada día, que atraviesan ampliamente la frontera de lo surrealista, es decir, tanto como si se tratara de un cuento de hadas.

  Ya en pleno bosque pensaba en la belleza de la pequeña Anjana, sentía cómo se iba acelerando los latidos del corazón, cuando me estaba acercando al árbol. A veces, desde lo más profundo de un monte, no se sabe muy bien cual es lo real, si lo de fuera  o lo de dentro. Se tiene la sensación de vivir entre seres fantásticos, notas esa magia de sentirte observado. Me detuve ante el árbol donde hablé con la Anjana de mis sueños, entre la corteza del tronco dejé el poema.

  Era como la puerta de entrada de un maravilloso cuento, de pronto me di cuenta que oscurecía un poco, era el eclipse anunciado, que a penas podía ver con tanta vegetación. Noté un aumento de emoción, ahora estaba bajo el influjo del sol y de la luna juntos; todo empezó a tener doble sensación mágica.

   No sabía a quien atender, si a estos seres escurridizos que se afanan por mostrar su existencia, o a un fenómeno cósmico que no ocurre con frecuencia, todo era un misterio. Parecía que las fuerzas de la naturaleza se me mostraban intensas.  Por primera vez sentí un gran respeto y temor.

  Me fui alejando del lugar, pero al volver la cara, vi aparecer a la Anjana. Cogió el papel, lo contempló unos instantes. Sonrió feliz. Desde una pequeña distancia me tiro un beso y, lo repitió con sus diminutas manos.
  Quise hablarla pero… fue desapareciendo dejando un rastro luminoso de colores, era como un revoloteo de mariposa, como un pequeño arco iris que se desvaneció.

  Sentí un intenso perfume por todo el bosque, un silencio casi sonoro entre los colores otoñales, era un sitio paradisíaco. Me acerqué al árbol y en lugar del poema, me había dejado un ramo de flores silvestres.

  Me gustaría no despertar del universo de los sueños, pero la realidad nos tiene prisioneros y, las florecillas silvestres al final se me habían ido marchitando.

sábado, 28 de julio de 2012

Cuento de verano (Camino hacia la magia)



Cecilia estos últimos días anda un poco alejada del anciano de la plaza pues sus amigos,
la ocupan casi todo el tiempo , bañarse, excursiones y festejos por las noches termina agotada .
Pero hoy recordó que el anciano la espera impaciente para contarle sus historias y poemas del romancero cántabro.

Hoy un poema sobre el camino de la magia.


Eres el camino que me lleva al lugar
donde solo la magia me hace respirar...

Eres... bosque...
la magia que me ayuda a vivir...
que me llena el alma de un dulce manantial...
de amor... de dicha...
de serenidad...

Eres el camino que siempre deseo tomar...
el lugar por donde deseo eternamente caminar...

La magia que se esconde tras tu misterio
es lo mas hermoso que podemos imaginar...

Sueño contigo...
con el aroma del rocío en la hierba cada mañana...
con la dulzura de tu alma inmortal....
con el dulce cantar de los ríos que cuidas
y que llenan mi alma de paz....

Sueño que un día... cuando yo no esté...
cuando mi alma vuele desde mi cuerpo...
que vuele hacia ti... hacia tu inmensidad..
y me tomes entre tus brazos para siempre...

Viviré en ti... en la eternidad...
en tu dulce corazón...
en tu aroma a hierbabuena....
en compañía de la madreselva... del narciso...
de los seres que habitan ese lugar lleno de paz...


Me fundiré con el alma de los árboles
que cobijan toda esa magia...
toda esa libertad....

Y seré un nuevo espíritu del bosque..
conseguiré por fin la felicidad...
la paz del corazón.. la risa del alma...
entre tus brazos... bosque....
tu camino seguiré... tu camino....
ese que siempre me invita a soñar....