lunes, 13 de agosto de 2012

Cuento de verano (La leyenda de Xana)


Cecilia ha estado unos días muy atareada estudiando para los exámenes de la asignatura que suspendió, pero solo pensaba en el anciano , diciéndose que éste la echaría de menos y deseando ir a verle a la plaza, por eso hoy ya no ha podido evitar salir  corriendo para que le cuente un  nuevo relato.
El anciano le contará La leyenda de Xana.

Cuenta la Leyenda, que en una Noche de San Juan, un joven se internó en el bosque encontrando junto a un río, una hermosa joven que peinaba sus dorados y largos cabellos. Ella se dio cuenta de su presencia y sonreía tranquilamente. Sabía que el joven se acercaría. Necesitaba hablar con alguien…..tanto tiempo sola, tanto tiempo sin unas caricias, sin unas palabras amables….era demasiado tiempo….necesitaba compañía. El joven estaba embelesado con la visión, su corazón se aceleraba, su respiración se agitaba….en su interior, sentía cosas que nunca antes había sentido. Ella era más hermosa y fascinante que cualquiera de las mujeres que hasta ahora había conocido. No podía resistir la tentación de acercarse a ella y cada vez se estiraba más, para verla de cerca…. Tanto fue así que tropezó y calló a los pies de esta…. La joven se levantó, sonrió y con una voz fina y dulce como el ruido que produce el viento, le dijo:
- ¿Qué haces aquí?, ¿Qué vienes a buscar?
Me he perdido, y tú ¿Quién eres?
- Soy una Xana, un hada del bosque. Hoy, la noche de San Juan, es el único día que podrás verme. Al llegar el alba desapareceré hasta el próximo año.
-Siento por ti algo que nunca antes había sentido, no podría soportar un año sin verte…
-Yo siento lo mismo por ti, créeme…… pero, somos de mundos diferentes, no podemos compartir nuestro amor….Solamente hay una solución…..tienes que pasar una prueba…. Si consigues deshacer esta madeja sin que se rompa el hilo de oro,
compartiré contigo mi vida y todo lo que tengo, pero….. Si lo rompes…..
- Dime sin temor. ¿Qué pasará, si lo rompo?
- Si el hilo se rompiese, hallaras la muerte.
- Necesito intentarlo…… Si no puedo vivir junto a tí, la vida no vale la pena.
 Xana le dio la madeja y el joven comenzó a deshilar…….
-¡Espera!, no sigas, …..me da mucho miedo….prefiero olvidar que te conocí.
-Lo siento, tengo que intentarlo, no sabría olvidarte y se que me volvería loco pensando en mi cobardía, si no lo hubiera intentado, tienes que entenderme.
Ella se apartó con lágrimas en los ojos y no quiso mirar lo que sucedía.
Después de un largo tiempo deshilando……. el hilo se partió……. Un canto empezó a surgir del fondo del agua y  Xana comenzó a llorar….. El joven, antes de sumergirse, se acercó a ella y mientras la besaba dulcemente en los labios, le dijo...
-"No llores mi amor que estaré aquí, en el río, junto a ti ……el final de mi vida es el principio de una vida eterna junto a ti y de tu lado nunca jamás me llevaran”.....

viernes, 10 de agosto de 2012

Cuento de verano (La fuente de Xana)





En el siglo VIII, el rey Mauregato de la pequeña monarquía asturiana, se había comprometido con los musulmanes a entregarles 100 doncellas cada año para desposarse con ellas.

El rey, celoso de su pacto, elegía cuidadosamente a las doncellas mas bellas del reino para ser entregadas. Un nutrido grupo de guerreros recorría ciudades y aldeas para elegir a las doncellas y éstas, pese a oponer resistencia, eran llevadas por la fuerza.

Sucedió un día que los guerreros se enteraron de que en Illas (Avilés), existía una joven muy bella, y raudos, hacia allí encaminaron sus pasos. Belinda, que así se llamaba la joven, sin sospechar en un principio los deseos de los visitantes, los recibió amablemente, pero cuando fue capturada, con gran habilidad consiguió que sus guardianes le permitieran ejecutar bellas danzas y canciones. La joven les ofreció bailar para ellos una danza maravillosa, pero esta tenía que ejecutarse en el campo, a la luz de la luna. Los guerreros, encantados con la gracia de Belinda, accedieron a su deseo y aquella misma noche salieron al campo.

Una vez que se vio libre, la joven corrió desesperadamente hasta una fuente no muy lejana con el deseo de esconderse en aquel lugar y asi burlar a sus captores. Una vez en la fuente, oyó con gran sorpresa como de su interior salía una voz que le decía: "Si quieres ser tu mi xana vivirás días dichosos". La joven, al oír estas palabras, preguntó que debía hacer para convertirse en xana; la respuesta no se hizo esperar: "Bebe un sorbo de mi agua, y te verás libre de los soldados y acabarás con el tributo".

Belinda así lo hizo y se convirtió en una joven de belleza sobrenatural. Cuando los soldados llegaron al lugar intentaron capturarla de nuevo, pero la joven xana los miró con sus maravillosos ojos verdes e inmediatamente todos los soldados se convirtieron en carneros. Los días pasaron y el Rey, impaciente, viendo que sus soldados no volvían, mando otro grupo a Illas para cumplir su orden, pero estos tampoco volvieron. El Rey, alarmado, mando reunir a todos sus soldados y, a la cabeza del ejercito, se dirigió a Illas.

Cuando llego al lugar pudo ver una gran cantidad de ovejas y carneros que pastaban apaciblemente alrededor de una fuente en la que se encontraba sentada una joven hermosísima que hilaba blancos copos de lana. Viendo que se trataba de un ser sobrenatural, se dirigió a ella y le pregunto si había visto a sus soldados, a lo que la xana le respondió que el no había enviado soldados, sino corderos. El Rey, enfurecido, contesto: "Repito que eran soldados, como los que vienen detrás de mi", a lo que la xana contesto burlonamente: "También son corderos, y tu puedes ser el pastor". El Rey volvió la cabeza y pudo ver como todo su ejercito se había convertido en un rebaño de mansos corderos; asimismo, sus lujosas ropas se habían transformado en las pobres prendas de un pastor.

Entonces, tembloroso, suplico a  xana que deshiciera el encantamiento y que el se comprometería a cumplir lo que ella deseara. La joven le pidió que renunciara al tributo de las cien doncellas, cosa que el Rey aceptó de inmediato y mandó un mensajero al reino musulmán para que explicara que el pacto quedaba roto ante la imposibilidad de cumplirlo. Desde entonces las doncellas no volvieron a ser capturadas.