miércoles, 12 de septiembre de 2012

El grito mas fiero

El salto del guanche (El Hierro) | Leyendas e historias de los indígenas canarios | Scoop.it


     Cuando Jean de Bethencourt llegó a El Hierro, vivía en la isla un bimbache llamado Ferinto, el cual se convirtió en el tormento de los conquistadores. Jamás los dejaba tranquilos y los hostigaba continuamente. Por mucho que los extranjeros perseguían a Ferinto, su agilidad era tal que no lograban atraparle. Un día este herreño fue traicionado por alguno de los suyos y los europeos rodearon su guarida, con la intención de prenderle. sin embargo, Ferinto los oyó llegar y logró huir hasta el borde de un profundo barranco, cercano a Valverde. De poco le sirvió a Ferinto su huída, porque sus enemigos estrecharon aún mas el cerco, hasta que se vio totalmente perdido. Mientras que a sus espaldas estaban los castellanos, bajo su pies se abría un horroroso abismo. Comprendió que una caída podría ocasionarle la muerte. A pesar de todo, reflexionó Ferinto, ¿qué es la vida, cuando se ha perdido la libertad? ¿Para qué sirven el aire que nos rodea, las aguas que los dioses destilan de los árboles sagrados o las montañas con sus misterios si todo eso es ultrajado, despreciado y deshonrado por gentes que vienen a tratarnos como esclavos?,  ¿De qué sirve mi vida si mi voluntad se trunca a cada paso ? ¿No es mejor morir despeñado y convertir mi muerte en un acto liberal?. Ferinto cogió aliento. flexionó sus  poderosas piernas , salto... Y, superando cualquier expectativa, logró llegar al otro lado del cauce, poner sus pies en el lugar que hoy se conoce como El Salto del Guanche.. Sin embargo, de nada le sirvió. Allí también le esperaban los conquistadores con las armas prestas. La desesperación de ver su libertad perdida impulsó al bimbache a gritar. Lanzó un grito tan fiero, tan grande, tan alto que atravesó la isla, sobre pinares, barrancos y volcanes, hasta llegar a La Dehesa, en el otro extremo de El Hierro, donde su madre, al escuchar su potente voz, dijo con tristeza: ¡ Mi hijo ha sido vencido !
En la actualidad este salto es un deporte que hacen los herreños ayudados de una vara y se llama salto del pastor canario o brinco canario.



martes, 11 de septiembre de 2012

Guayota el maligno



El Teide, montaña mas alta de España y uno de los monumentos naturales más importantes de toda canarias, se eleva en su máxima plenitud sobre los hombros de los mortales a 3.718m de altura sobre el nivel del mar y unos 7.000m sobre el lecho oceánico, observando imponente el transcurso del tiempo bajo se cúspide inmortal. Este gigante de origen volcánico, es el tercer volcán mas alto del planeta, y forma parte de uno de los parques nacionales mas hermosos de canarias.



No hay duda de que es uno de los páramos más bellos de las islas afortunadas, tanto por sus características como por la leyenda que aún esconde en su interior. Según cuentan, en las cavidades de mas altura de la isla se escuchan los rugidos de un demonio del pasado. Muchos rigen estos sonidos a los vientos de la altura de la montaña, así como por la propia brisa que azota contra el cuerpo volcánico del Teide, produciendo esos melancólicos cánticos  naturales. Aún así, hay gente que sigue temiendo la leyenda del Echeide, nombre aborigen guanche del castellanizado Teide.



La leyenda narra que Echeide era la entrada al mismo infierno, al ser un volcán aún activo y con erupciones de gran repercusión, en cuyo interior habitaba el demonio Guayota (traducido como "El deestructo"), un demonio ancestral (que guarda gran similitud con los genios Djinn  del desierto) de gran poder y guardian de la entrada al inframundo, que manejaba a su voluntad los ríos y estallidos de lava del volcán.



Los Guanches, entragaban gran número de ofrendas al volcán para aplacar la ira de Guayota, quién contenía la furia del volcán para que pudieran seguir viviendo. Incluso, en la actualidad, se han podido encontrar ánforas y vasijas en recovecos de la planicie mas baja del Teide, restos de las diversas ofrendas que el pueblo tinerfeño hacía a la deidad. Pero poco a poco, Guayota castigaba con mas frecuencia a los canarios con lava y fuego. Guayota, no conforme con el sufrimiento  que ya ocasionaba, raptó en una ocasión a Magec, dios de la luz y el sol, encargado de hacer que el astro raray saliera y se ocultara cada día (clara reminiscenncia con la barca del sol del dios Ra), por lo que el día y la noche se fundieron en una eterna oscuridad.



Cansados del martirio, los aborígenes pidieron ayuda a Achamán el dios de los dioses aborígenes. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. La leyenda cuenta que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. Desde entonces, Guayota permanece encerrado en el interior del Teide. Cuando el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota o bien, según otra versión, para que a si Guayota lograra salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo.



A Guayota se lo representaba a menudo como un perro negro, acompañado de los Tibicenas, su huésted de demonios. En muchos tubos volcánicos del Teide se han encontrado restos de ofrendas y vasijas con alimentos, por lo que se sabe que los guanches hacían ofrendas en la morada de Guayota (el Teide) para aplacar la ira de este demonio.



A partir de entonces, se dice que aún se escuchan en las cumbres de Tenerife los alaridos furiosos del
dios Guayota, iracundo por su cautiverio dentro del gran volcán.