lunes, 24 de diciembre de 2018

¿Jesús nació en Belén o Nazaret?



Mateo y Lucas nos dicen que Jesús nació en Belén, mientras que los otros dos evangelistas, Marcos y Juan, presuponen que su venida al mundo ocurrió en Nazaret.


La figura de Jesucristo sigue presentando misterios sin respuesta. La vida del personaje histórico y la del mesías cristiano se entremezclan en una especie de torbellino que dificulta enormemente saber qué detalles ocurrieron y cuáles fueron creados como parábola o para construir la figura religiosa que ha llegado a nuestros días. La Navidad, por ejemplo, gira en torno a la idea de celebrar el nacimiento de Jesús como símbolo de esperanza y alegría para la humanidad, pero ni siquiera en ese detalle logramos a ponernos de acuerdo. ¿Cuándo y dónde nació el que se convertiría en salvador de la religión cristiana?

Para el cuándo no existe una respuesta clara o correcta. La creencia general es que el nacimiento de Jesús tuvo lugar en algún momento de otoño pero no se conoce con certeza una fecha aproximada. El día 25 de diciembre fue establecido por la Iglesia como fecha convencional en el siglo IV. Esta decisión no se debía a una creencia, sino a que era por esas fechas cuando los romanos celebraban la fiesta del Sol Invicto en honor al dios Mitra. Además, se cree que Jesús nació 6 años antes del comienzo de la era cristiana, previa a la muerte del rey Herodes el Grande.

La ciudad de Belén se sitúa sobre dos colinas rocosas a unos 800 metros sobre el nivel del mar, al lado del desierto de Judea, y a 8km. al sur de Jerusalén.
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Su nombre hebreo significa “la casa del pan”.
A Belén se le reconocen dos hechos importantes que recoge la Biblia:

– el primero está en el Antiguo Testamento y es que se trata de la cuna del rey David, elegido por Dios y ungido por el profeta Samuel;
– el segundo es el culmen de las profecías que anunciaban que el Mesías debía nacer en Belén, donde nació Jesús como descendiente de David.
Belén era asentamiento de beduinos hace más de cinco mil años y se  llamaba Éfrata.

En la Biblia, la ciudad se llama Belén de Judá, para distinguirla de otra ciudad de la tribu de Zabulón.

Allí Raquel, la esposa de Jacob, muere al dar a luz a Benjamín y es sepultada en el camino de Éfrata.

Jacob erigió el sepulcro de Raquel (Cf. Gn 35, 19-20),  muy venerado por los judíos por ser considerada la madre de la nación.

También venerada por cristianos y musulmanes, con lo que  su tumba es fuente de continuas fricciones.

Los judíos la controlan en la actualidad.

Al este de Belén está el pueblo de Beit Sahour donde están los Campos de Rut.

Según la tradición aquí ocurrió el relato bíblico del libro de Rut, en el que un rico propietario local se enamora de una pobre viuda moabita, al llegar esta acompañando a su suegra Noemí.





domingo, 23 de diciembre de 2018

SI VAS LENTO, LLEGARÁS MUY TEMPRANO. SI VAS RÁPIDO, TARDARÁS TODO EL DÍA – CUENTO FILIPINO


En un pequeño pueblo al lado del mar, vivía un hombre en una cabaña. Una mañana, decidió ir a recolectar cocos. Así que se levantó temprano, cogió su caballo y se fue al lado de la playa, donde había muchas palmeras. Con algunas dificultades, subió a la que tenía más cerca y fue cogiendo los cocos que había en la copa. Los fue colocando sobre su montura, pero había tantos que casi no cabían y el pobre animal iba muy cargado.

Empezó a caminar hacia el pueblo, pero como no estaba muy seguro del camino que había tomado, decidió preguntar a un chico con el que se cruzó:
– Oye chico, ¿te puedo hacer una pregunta?

El joven, que parecía muy despierto, se paró y le contestó con una sonrisa:
– Claro.
– ¿Sabes cuánto tiempo tardaré en llegar al pueblo por este camino?

El chico miró al hombre y después a su caballo. Y, tras pensar un momento, respondió:
– Si vas lento, llegarás muy temprano. Pero si vas rápido, tardarás todo el día.

Y, sin decir nada más, siguió su camino.

El hombre se quedó muy extrañado con esa respuesta y no le hizo caso al chico. Por eso, decidió espolear a su caballo para ir más deprisa. Pero al cabo de pocos metros tuvo que parar. Con las prisas, los cocos que sobresalían se habían caído. Así que amarró al caballo y volvió a colocar los cocos en su sitio. Para recuperar el tiempo que había perdido, hizo que el caballo todavía fuese más rápido. Pero los cocos volvieron a caerse, aún más deprisa que antes. Y así siguió una y otra vez todo el camino. Recogía los cocos, hacía ir más deprisa al caballo para recuperar el tiempo perdido, y los cocos volvían a caerse. Así, cuando llegó al pueblo, ya era de noche. Ya en su casa, el hombre se lamentó de lo que le había costado volver y dio la razón al chico con el que se había cruzado. Si no hubiera ido con tantas prisas, los cocos no se le habrían caído y hubiera llegado mucho antes.