viernes, 24 de agosto de 2012

Mitos y leyendas de Canarias



Las Islas Canarias son un conjunto de islas volcánicas del sector NE del Atlántico Central, separado por un estrecho brazo de mar del continente africano. El archipiélago cuenta con siete islas mayores (Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura) y seis islotes (La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Lobos, Roque del Este y Roque del Oeste). Están orientadas en dirección E-O, situados , a sólo 100 km. de la costa del cabo Juby, del Sahara Occidental.

Por su origen y evolución íntimamente relacionados con la apertura y expansión del Atlántico Sur y el margen noroccidental africano, el archipiélago canario no guarda ninguna relación con la evolución geológica de la Península Ibérica. Se trata de las únicas islas volcánicas del territorio español de naturaleza oceánica, que presenta características similares a otras islas oceánicas (islas Madeira, islas de Cabo Verde). Son la única región con vulcanismo activo.


El vulcanismo se mantiene activo en el archipiélado, de forma que en las islas se contabilizan un total de 14 erupciones desde finales del s. XV. Los materiales emitidos en estas erupciones han cubierto amplias superficies, se han canalizado por algunos barrancos y en ocasiones, al alcanzar el mar, han modificado la línea de costa.


Algunos -parece que muy pocos- navegantes llegaron a Canarias en la Antigüedad. Las islas se hallan en el Océano Atlántico, llamado el "Océano Tenebroso", en el que muy pocos se arriesgaban. Por otra parte, la corriente de Canarias fluye en direccion suroeste y luego vira al oeste, arrastrando las embarcaciones hacia lo que durante siglos se creyó el fin del mundo.

Aquellos pocos fenicios, griegos y romanos que llegaron a las islas y que consiguieron regresar para contarlo, las rodearon de un halo de magia y de leyenda.

Según las historias de marinos que circulaban por el Meditérraneo, el Océano Atlántico estaba lleno de monstruos de todo tipo que destruían las naves que por él se aventuraban, y devoraban a sus tripulantes. En cualquier momento se podían encontrar gigantescos remolinos, tempestades provocadas por airados dioses o... el fin del mundo. Una vez llegado al borde del mundo, que se creía un disco plano, los imprudentes marinos caerían al abismo.Según algunos historiadores, en algunas de estas leyendas había una razón económica y militar. Los fenicios, hábiles marinos y comerciantes, conocían algunas rutas del Atlántico, bordeando Africa o Europa. Como no les interesaba que algún otro pueblo les hiciera la competencia, propagaban rumores y leyendas que mantuvieran a los visitantes alejados.

La mitología o religión aborigen guanche era un cuerpo de creencias que constituían la religión pre-cristiana del pueblo aborigen guanche (Islas Canarias, España). Como la mitología guanche fue transmitida y alterada por los conquistadores cristianos, las creencias, actitudes y prácticas religiosas originales no pueden definirse con certeza. Está claro, sin embargo, que la relativa importancia de los diferentes dioses y demonios varió según las épocas y los lugares.

La mayor parte de esta mitología fue transmitida oralmente, y mucha se perdió. Sin embargo, algo de ella fue capturada y escrita por los conquistadores y eruditos cristianos. En cuanto a las creencias, el culto astral estaba generalizado. Junto a él había una religiosidad animista que sacralizaba ciertos lugares, fundamentalmente roques y montañas (El Teide en Tenerife, Idafe en La Palma o Tindaya en Fuerteventura). Especialmente singular era el culto a los muertos, practicándose la momificación de cadáveres. Cabe destacar también la fabricación de ídolos de barro o piedra.






martes, 21 de agosto de 2012

Cuento de verano(Final de vacaciones)





Hoy Cecilia se ha levantado un poco tristona , las vacaciones tocan a su fin y ella siente que no desea marcharse de este lindo pueblo de montaña donde ha pasado el verano mas hermoso que recuerda.
Sus padres deberán viajar a Francia para trabajar en un nuevo trabajo y no pueden demorar mas la marcha.
Ante la imposibilidad de quedarse un poco mas ,salió a despedirse de sus amigos dando un paseo por el campo y  bañándose en el río. Comieron unos bocadillos después del baño y Cecilia les dijo por favor  llevarme un poco a la montaña para despedirme de  ella y sus amigos se rieron como pensando que estaba loca.
Al volver al pueblo, se dirigió a la plaza para ver al anciano y despedirse de él pero no lo encontró y pensó que él llegaría un poco mas tarde y se marchó.
Al atardecer volvió y tampoco estaba , entonces extrañada preguntó a un chico que pasaba por allí  si había visto al anciano que se sentaba todas las tardes en el banco de la plaza, el chico la miró con cara de extrañeza y le contestó que nunca había visto un anciano en aquel banco, ella insistía diciéndole  que era anciano de pelo blanco alto  y delgado , el chico le repitió que no ,que allí nunca se sentaba un hombre como ella describía.
Cecilia se marchó a su casa pero no estaba convencida con la contestación del chico  y volvió para preguntar a otras personas y todas le decían lo mismo, nunca habían visto al anciano.
Cecilia salía de viaje al día siguiente después de comer, preparó la maleta y se acostó temprano, pero seguía sin comprender que pasaba .
Apenas pudo conciliar el sueño ,su mente estaba en el anciano , y muy temprano se levantó y salió de casa camino de la montaña dispuesta a encontrarlo , pues ella sabía que no era un sueño que era una realidad y deseaba volver a verle para despedirse.
Se encaminó hacia la montaña y cuando empezaba a meterse en el bosque una linda mariposa de bellos colores, revoloteaba junto a ella y escuchó una vocecita que le decía :sígueme Cecilia  se quedó quieta y escuchó de nuevo: sígueme, entonces sin pensarlo fué  detrás de la mariposa internándose en el bosque, cuando llevaba un largo camino la mariposa se posó sobre las ramas de un roble centenario y desapareció.
En ese momento Cecilia pensó estoy loca , una mariposa que habla y la he seguido internándome en el bosque ahora estoy perdida y nadie sabe donde estoy, mis padres se asustaran por si me ha pasado algo malo.
Se sentó un poco en el suelo reposando su espalda en el árbol y se quedó dormida.
El anciano se acercó y le dijo : hola Cecilia yo soy el Musgoso que dejé la ciudad para vivir en estos montes y solo tú has podido verme. Se que vienes a despedirte  , pero tu familia estará muy asustada así que te acompañaré hasta la salida del bosque y después tu contarás las leyendas que yo te he contado, para que otras personas las conozcan. Si un día regresas a este pueblo me encontrarás en este roble pero debes venir sola. Llegaron al claro del bosque y Cecilia le preguntó anciano o debo llamarte Musgoso? Puedo darte un abrazo de adolescente humana que te quiere de todo corazón?. El anciano le contestó llámame  como tu quieras y claro que sí yo también deseo ese abrazo ,pues has alegrado la vida de este pobre musgoso ermitaño  que ayuda a los demás pero no le ven.
Cecilia empezó a caminar sin mirar atrás y en el recodo encontró a sus padres con mas personas del pueblo que habían salido a buscarla.
Ella abrazó a sus padres y les pidió perdón por el susto que os he dado pero necesitaba despedirme de alguien. Su madre preguntó de quien  mi niña? Y Cecilia muy discreta contestó de la montaña , mamá de la montaña, y con una sonrisa siguió caminando hacia el pueblo.
Por la tarde emprendió el viaje ,pensando en volver al verano siguiente al lugar donde había sido tan feliz.


                                       FIN